jueves, 27 de enero de 2011

LUGARES CON CHINCHETA.


ZONA TRIBALL.

Hoy estrenamos nueva sección en Madriz Gatuno, y como tal, vamos a explicar un poco el sentido de este nuevo apartado. Lugares con chincheta pretende indicar aquellos lugares que a un servidor le parecen dignos meritorios de una visita en la capital española. Los motivos pueden ser tanto de ocio, como culturales, como gastronómicos, o bien por el mero placer de pasear por sus calles. En resumidas cuentas, "LUGARES CON CHINCHETA" es la parte más útil para todos aquellos que buscan una opinión acerca de lugares, restaurantes, museos, parques y un larguísimo etcétera en Madrid, y que se alejan de revistas especializadas porque buscan un punto de vista más cercano y más urbano. Y para el estreno d
e hoy, la Zona Triball de Madrid, el Brick Lane español.


Antes de nada, para todos aquellos que no sepan qué es el Brick Lane, me explico. Brick Lane es uno de los muchos símbolos de Londres. Un espacio dinámico, multicultural y abierto, en el que hay cabida para todo tipo de expresiones, en un clima de absoluta tolerancia y respeto. Los locales con estilo propio, las bandas callejeras ensayando, los comercios estilo vintage o el propio aire que se respira entre la gente que pasea sus calles es una clara muestra de por qué la Zona Triball es su homólogo español.

La Zona Triball (renombrada así por el consorcio de comercios de la zona) es la por muchos conocida como "Barrio de Malasaña". Si bien no es un barrio como tal, ni tiene la organización de los mismos, Malasaña se ha convertido en el foco cultural y de expresión de Madrid. A través de sus calles cualquiera puede notar cierto aire ecléctico y alternativo en todo lo que ve. Comercios con una decoración única y dinámica, restaurantes con comida de autor, pastelerías al más puro estilo americano años 50...todo respira un toque característico. No hay dos sitios iguales en Malasaña. La variedad está a la orden del día. Las grandes compañías aquí no tienen cabida, sólo el pequeño comerciante.

La Zona Triball oficialmente comprende oficialmente la zona situada entre las calles Gran Vía, Fuencarral y Corredera Baja de San Pablo, si bien sus límites, al menos en cuanto a su concepción y perspectiva se extienden hacia las calles Espíritu Santo, Manuela Malasaña, Corredera Alta de San Pablo y Palma. La diversidad que ofrece la zona es enorme. Desde teatros donde poder disfrutar de un espectáculo único a restaurantes con cocinas de todo el mundo, pasando por pequeños comercios con productos traídos al por menor de todos los lugares. Sin embargo, no todo es ocio y consumo en este barrio. El estilo visual del mismo invita a que cualquier día que no tengamos en mente ningún plan, la idea de poder pasear por sus calles se presente como una alternativa potente. Y es que unido a sus edificios decimonónicos encontramos todos estos comercios, dotados de un estilo y un gusto exquisitos, de maneras muy diferentes y variopintas, pero que muchas veces te hacen exclamar "¡qué chulo!".
Mapa oficial de los límites de la Zona Triball. Fuente http://www.triballmadrid,com. Revisado el 27/01/2011

A modo de ejemplo, cabe destacar entre tantas y tantas opciones sitios como "La Vita e Bella" (una pequeña cadena de comida para llevar italiana regentada por sicilianos), TM Burguer & Fries (un auténtico restaurante de carretera norteamericano estilo años 50), Happy Day (una pastelería también al estilo americano), Home Burguer (una hamburguesería ecológica y 100% natural), el Teatro Alfil, Con suela (una zapatería con estilo propio y modelos traídos en edición limitada del resto del globo) o el Ojalá (un restaurante con cocina de autor y una planta baja imitando una playa, para poder disfrutar de una buena comida como si junto al mar estuviéramos).

Como podéis observar, la variedad de sitios es espeluznante, y si bien en Madriz Gatuno hablaremos de muchos de ellos, no podíamos sino empezar esta nueva sección con un homenaje al que muchos denominan el Brick Lane español, aunque siempre con nuestro toque particular, la Zona Triball o Barrio de Malasaña. ¡Un saludo gatos!

miércoles, 26 de enero de 2011

GATOS DE ADOPCIÓN. (II) "De la ikastola a la capital"

Palacio de cristal en el Parque del Retiro, Madrid. Foto tomada por Iker Larrinaga Uribezalgo.



LOS TRES INGRDIENTES PARA CONVERTIR UN BILBAÍNO EN GATO. Una entrada por Iker Larrinaga

Hoy en Madriz Gatuno, una nueva entrega de "Gatos de adopción", nos trae la historia de un bilbaíno que llegó a Madrid hace 3 años. Con las ideas poco claras y con una sensación de grandeza en las miras madrileñas (Bilbao parecía un pequeño barrio comparado con la gran ciudad), Iker Larrinaga nos cuenta cómo fueron sus primeras impresiones y horas en lo que, a día de hoy, es su ciudad para vivir. Espero que lo disfrutéis.



Hace más de dos años y medio ya, y, como el habitáculo donde dormí esa primera noche, mi vida madrileña ha evolucionado considerablemente. Trabajo, vida social, vivienda, inquietudes personales… echando la vista atrás me doy cuenta de cuanto se ha alterado mi vida desde esa noche. Como buen bilbaino que soy, ningún otro sitio donde he vivido ha conseguido robarme el corazón. Sin embargo, Madrid lo esta logrando poco a poco, y a mi parecer y experiencia, tres son los ingredientes fundamentales para ello.

1. Madrid y sus gentes:

En esta ciudad he conocido todo tipo de gente: gente peculiar, gente incomprensible, gente increíble, gente… de todo tipo. Porque si algo tiene Madrid es que todo el mundo tiene la mente abierta para recibir a otra gente. Quizás la mezcla de culturas, procedencias y creencias sea la causa de esta inquietud por conocer al prójimo. Pero si de algo estoy agradecido a esta ciudad es que nunca me ha hecho sentir “de fuera”.

2. Madrid siempre es diferente:

En los dos años y medio que llevo en Madrid creo que nunca una semana ha sido igual que la anterior. La variedad de posibilidades que ofrece la ciudad es de lo más variopinta. Incluso dentro de la rutina laboral en la que estamos metidos, algo hace que terminemos tomando una tapa en un nuevo garito, acudamos a una fiesta del amigo de un amigo, pasemos por una tienda que nunca habíamos visto o nos pasemos la tarde en alguna exposición. Cierto es que muchas veces tal cantidad de oferta cultural, social y de ocio en general perjudica seriamente a fin de mes, pero como todo en la vida, de todo se aprende y aquí es donde entra en juego la gente que hayas conocido en el punto 1 y los contactos que tengas. Vamos, que quien no corre vuela como se suele decir, y en esto de la pillería a los españoles en primer lugar y a los vascos en concreto, no nos gana nadie.

Tengo que aclarar que mucha gente, y por desgracia algunos conocidos, este segundo “ingrediente” lo consideran como algo negativo. Muchos amigos de Bilbao que vinieron conmigo, no pasaron de este punto, pero básicamente porque Madrid consiguió tragárselos. Es una pequeña trampa en la que es fácil caer, y en la que para cuando te das cuenta te encuentras sumergido en una espiral de eventos, actos y fiestas varias en la que te olvidas de hacer nada más en tu vida. Por suerte, esta es una prueba de la que me siento orgulloso haber superado, consiguiendo el punto justo de equilibrio para poder disfrutar de esta ciudad en todo su esplendor.

3. Madrid es oportunidad:

Oportunidades laborales, oportunidades personales, oportunidades afectivas… como gran ciudad que se precia, si no ocurre en Madrid, simplemente no ocurre. Personalmente he tenido la oportunidad de trabajar con gente muy grande en proyectos internacionales, de conocer gente que siempre habia admirado y había visto solo a través de una pantalla, de vivir fiestas de las que siempre “oía hablar”, y resumiendo, de conseguir construir mi pequeño hogar.

Por motivos laborales, viajo frecuentemente a Bilbao, y es una ciudad que como bien he dicho arriba, siempre tendrá mi corazón. Pero no puedo negarlo, soy urbano a más no poder. Pasar por la Gran Vía madrileña llena de todo tipo de personas me excita. Sentarme en un Starbucks y ver pasar a ésa misma gente, imaginándome como serán sus vidas me llena. Soy feliz cada vez que piso Madrid. Por eso cuando pienso en la primera noche en la que pase en esta ciudad pienso: “¡Qué feliz soy desde aquella noche hace dos años y medio!”


Una ciudad como Madrid, suele simbolizar el extremo. Si preguntas a la gente tanto de aquí como de allí, muchos te dirán que les encanta, pero otros muchos no dudarán en decirte que el ajetreo y el agobio es imposible de sobrellevar para una persona de fuera. Es lo que tienen las grandes ciudades. O te encantan o las detestas. Sin embargo, una vez que superas su prueba, la recompensa merece la pena.

HISTORIAS DE MADRID. Terminología castiza (II)




¿DE DÓNDE VIENE EL NOMBRE DE MADRID?

Bajando en tranvía por la Calle Segovia, antiguo emplazamiento de uno de los arroyos que discurrían por la capital. Fuente http://www.rayosycentellas.net el 21/01/2011. Revisado el 27/01/2011.

Si como bien hemos dicho la historia de nuestro apodo con más solera se remonta a la época de Alfonso VI de León, no es de extrañar que el propio nombre de aquella ciudadela que los cristianos querían conquistar a los musulmanes se remonte a tiempos aún más remotos. Estamos hablando del origen del nombre de Madrid. No nos cansaremos de repetir que la historia de una ciudad va ligada a la de sus habitantes y viceversa, así como su estructura y sus costumbres. Pues bien, el origen de Madrid como nombre, también va ligado en sus inicios a la propia situación de la ciudad, pero con el paso del tiempo ha cambiado junto a sus gentes, muestra del propio cambio de una ciudad con más de mil años de vida.

La situación geográfica de la ciudad es el principal motivo que da razón a su nombre. Como bien indican en http://www.historiademadrid.com,

"El Manzanares es un permanente blanco de burlas por su pequeño caudal. Aún así, el origen del nombre de la ciudad hay que buscarlo en la gran cantidad de arroyos que
había en la zona. La ciudad estaba asentada sobre una malla de afluentes que han ido desapareciendo con el tiempo, unos por sequía, otros por ser enterrados".

En la actualidad es conocida la calidad del agua existente en la ciudad de Madrid, no sólo a su sistema de depuración (El canal de Isabel II abastece a más de cinco millones de personas con un agua considerada como una de las mejores de España) sino a la cantidad y calidad de sus acuíferos subterráneos -entre 50.000 y 100.000 hectómetros cúbicos de reserva-. Por ello, no es de extrañar que ya en la época visigoda (anterior a la llegada de la invasión musulmana) se llamara a la fortaleza Matrice, por su situación en la matriz o arroyo principal. Con la llegada de los musulmanes, se realizaron toda una serie de obras para poder llevar parte del agua de la multitud de arroyos que irrigaban la comarca a las zonas de aumento demográfico de la ciudad donde no llegaban. Estos cursos artificiales del agua se llamaban en árabe mayrat o maǧra y, dada su abundancia, se le añadió el sufijo -it a la palabra, conformando el nombre de Mayrit (abundancia de cursos de agua). En esta composición del nombre, sin embargo, encontramos el mestizaje romance-árabe que se produjo en la Península Ibérica con la invasión musulmana, ya que el mismo sufijo -it procede del latín -letum, que significa abundancia.

Este punto es importante, ya que determina las dos posibles raíces del nombre actual, si bien los híbridos en el lenguaje entre árabe y romance eran frecuentes en la Al-Andalus del momento. Por ello, por una parte tenemos la raíz romance Matrice (pronunciada Matrich) y por otro lado la raíz árabe Maǧrit si bien para algunos lingüistas como Joan Coromines, Maǧrīţ no es en realidad más que la arabización fonética de Matrich, con un cambio de sonidos de ǧ y ţ y no tiene por qué relacionarse con la palabra árabe maǧra.

Provenga de donde provenga, el punto en común de todos estos nombres se encuentra en la abundancia de arroyos y de afluentes al Manzanares que se encontraban en la zona (hoy enterrados o simplemente secados con el tiempo). Una realidad basada en el elemento líquido, que se sigue manteniendo en la actualidad, ¿o no es conocida Madrid por su buenísima agua "del grifo"?

Como nota curiosa, uno de los sobrenombres con los que también denominamos a Madrid también tiene su explicación en esta división árabe-romance. Los dos topónimos, Matrich y Maǧrīţ, según la hipótesis de Jaime Oliver Asín, coexistieron en el tiempo, siendo utilizados por ambas poblaciones, la castellana y la musulmana, que vivían en los cerros de La Almudena y Las Vistillas respectivamente, separados por un arroyo que discurría por la que es hoy la calle Segovia. Es por esto que el lingüista Jaime Oliver Asín llegó a afirmar que la denominación popular "Los Madriles" procedía de esta separación tanto física como lingüística entre los musulmanes y los cristianos.

Con el paso del tiempo, las influnecias árabes en el nombre se mantuvieron, pero la reocupación cristiana fue castellanizando el nombre a la par que la Península volvía a caer bajo la influencia de los reinos cristianos, hasta que hoy por hoy, Maǧrīţ es nuestra Madrid querida. El trampantojo de la Plaza de la Cruz de Puerta Cerrada bien nos sigue recordando sus orígenes:

"Fui sobre agua edificada
Mis muros de fuego son
Esta es mi insignia y mi blasón"

Imagen tomada del trampantojo de la Plaza de la cruz de la Puerta Cerrada. Fuente http://www.historiademadrid.com el 21/01/2011.
Revisado el 27/01/2011.

martes, 25 de enero de 2011

HISTORIAS DE MADRID. Terminología castiza (I)

EL POR QUÉ DE NUESTRO NOMBRE: GATOS.
Grabado de la antigua ciudadela de Madrid. Imagen tomada de http://www.cosasdemadrid.es/ el 25/01/2011. Revisado el 26/01/2011.


Es difícil encontrar a día de hoy a los que llaman madrileños de verdad. Y es que se dice que no eres madrileño de pura cepa hasta que al menos tu familia ha nacido y vivido en Madrid desde hace tres generaciones. Es en ese momento en el que a uno, oficialmente, se le puede llamar gato. Desde hace siglos, a los madrileños se les ha llamado de esta forma, y como siempre, las historias, leyendas o curiosidades acerca de nuestras raíces se pierden en esta urbe que tenemos por capital de España. Y en este caso, la historia ha sido olvidada por muchos. Sin embargo, después de investigar en la web y hacer indagaciones entre mi familia, he sacado varias posibles referencias. ¿Por qué a los madrileños se les llama gatos? He aquí varias posibilidades:

  • La primera de las referencias que obtuve (cronológicamente halando) se remonta a los inicios de Madrid como lo que es hoy en día. Allá en tiempos de la Reconquista, cuando Madrid era un asentamiento musulmán llamado Magerit (del cual hablaremos en futuras entradas), la ciudad que conocemos no era más que un reducto de población amurallada. Numerosos fueron los intentos por los castellanos de conquistar esta ciudadela que controlaba el valle del Manzanares y la sierra del Guadarrama, hasta que un día de mayo del año 1085, las tropas de Alfonso VI de León lo consiguieron. ¿La diferencia? Uno de los soldados, armado con una daga comenzó a escalar la, hasta entonces impenetrable muralla de Magerit, clavándola en las juntas de la piedra. Al llegar arriba, con la batalla ya comenzada, el soldado cambió la bandera del torreón por una bandera cristiana, lo que incitó a los cristianos rezagados a apoyar a los hombres del monarca cristiano. Su agilidad y valentía fue tal, que Alfonso VI decidió cambiarle su apellido por el de gato y a todos sus descendiente.

  • La segunda de las posibilidades también se remonta a la misma época y a siglos posteriores. Tanto antes como después de la Reconquista, a los habitantes de la ciudad se les prohibía dormir dentro de la ciudadela, obligándoles a dormir extramuros. Sin embargo, una vez la noche era cerrada y la guardia estaba más tranquila, se dice que los madrileños relegados fuera de los límites de la fortaleza escalaban la muralla cual gatos para poder dormir al refugio de ladrones y malhechores dentro de la ciudad.

  • Otra de las posibles razones se remonta a tiempos más cercanos, en época de esplendor cultural para la ciudad de Madrid, en pleno siglo XVII. En un momento de mucho mayor bullicio social en la capital del reino, el ajetreo y los quehaceres de la muchedumbre iban en aumento. La vida de la ciudad crecía. En los ambientes más chulescos de la capital se jactaban de su vida nocturna autodenominándose gatos, lo cual bien podría aplicarse a la actualidad. En una época en la que escritores, poetas, políticos y nobles se congregaban en Madrid, la vida nocturna, con tabernas a las que llegaban los mejores vinos de la comarca, los duelos, los escarceos amorosos y demás estaban a la orden del día en la ciudad de Lope de Vega o Francisco de Quevedo. De ahí que sus propios habitantes se llamaran a sí mismos gatos.

En definitiva, muchas son las posibilidades que se ofrecen para entender el por qué de un nombre tan curioso. La realidad es que a día de hoy, gatos son los madrileños que llevan generaciones en la ciudad. Aquellos que han visto crecer a la ciudad al igual que ella les ha visto crecer. Sin embargo, desde hace casi un milenio, el nombre felino nos persigue a los madrileños. Agilidad, destreza, nocturnidad o pillería son algunos de los motivos de dicho apodo que, en la actualidad, cada vez menos gente reconoce.





GATOS DE ADOPCIÓN. (I) "Reafirmando identidades."

MADRID ME MATA, una entrada de Freddy Díez.

Hoy es un día especial. Gracias a la colaboración de mi gran amigo, además de bloguero con casi 20.000 visitas, Freddy Díez, podemos disfrutar en palabras, cómo fue su "primera vez" en Madrid. La experiencia de uno de los muchos madrileños de adopción, hoy en Madriz Gatuno.
Espero que lo disfrutéis.
Una ciudad es mucho más que asfalto y edificios. Mucho más que tráfico, semáforos y ruido. Una ciudad es como un animal que respira, se mueve y actúa con una personalidad diferenciada. Una fiera formada por miles, millones, de células que componen un único cuerpo.

¿Y qué decir de Madrid?

Madrid de entre todas las ciudades que he visto a lo largo de mi vida -y han sido unas cuantas- no es ni la más bonita, ni la más limpia, ni la más cosmopolita, ni tiene mar.

Pero Madrid tiene un "je ne sais quoi" que la hace única de entre cualquiera de los paisajes del mundo. Algo que la hace endiabladamente mejor a cualquiera de las demás.

Quizás lo que diferencia a nuestra capital es la sensación de movimiento, de humanidad, de miles de almas respirando a un mismo son, el que esté llena, de una manera tan inconmensurable, de vida.

Los madrileños (aún lo de adopción) vivimos en la calle, y dormimos en casas. Nos encanta pasear, salir de compras o sentarnos, simplemente, en una terraza a ver la vida pasar, solos o rodeados de amigos.

Los madrileños salimos a divertirnos, más que en cualquier otro lugar. Salimos de copas los fines de semana y entre semana también, vamos al cine con regularidad, cenamos en restaurantes varias veces al mes.

Sin duda alguna somos gatos callejeros.

Los madrileños acogen al forastero, o al nuevo en la ciudad, con un entusiasmo y una energía difícilmente visibles en cualquier otra parte. En poco días conoces a gente con la que salir, en pocos meses puedes decir que tienes amigos, y raro será que en menos de un año no te hayas enamorado.

¿En qué otra ciudad una persona te acompaña durante cuatro calles para enseñarte dónde está la Plaza Mayor?

Madrid siente, como una madre con especial devoción por cada uno de sus hijos. Aún recuerdo como tras aquel fatídico 11 de Marzo de 2004 la gente lloraba cuando los trenes pasaban por Atocha. Daba igual si conocían o no a las víctimas, porque era nuestra identidad colectiva, nuestra ciudad, nuestra familia urbana la que había sido brutalmente golpeada.

Personalmente a Madrid le debo muchísimo. Le debo el haberme ayudado a encontrarme a mi mismo. Le debo aquel bar en el que besé de verdad por primera vez. Aquella calle donde rompí mi primer corazón, o aquella cafetería en la que me lo rompieron a mí. Le debo millones de risas con los mejores de los amigos que pueda alguien imaginarse. Le debo aquel parque donde lloré tras mi primer despido, o la discoteca donde encontré a esos ojos azules.

Le debo los diez mejores años de mi vida.

Por eso he de gritar a los cuatro vientos que Madrid me mata, pero me mata de felicidad.


Imagen tomada de Google Images el 25/01/2011. Revisada el 26/01/2011.