martes, 25 de enero de 2011

GATOS DE ADOPCIÓN. (I) "Reafirmando identidades."

MADRID ME MATA, una entrada de Freddy Díez.

Hoy es un día especial. Gracias a la colaboración de mi gran amigo, además de bloguero con casi 20.000 visitas, Freddy Díez, podemos disfrutar en palabras, cómo fue su "primera vez" en Madrid. La experiencia de uno de los muchos madrileños de adopción, hoy en Madriz Gatuno.
Espero que lo disfrutéis.
Una ciudad es mucho más que asfalto y edificios. Mucho más que tráfico, semáforos y ruido. Una ciudad es como un animal que respira, se mueve y actúa con una personalidad diferenciada. Una fiera formada por miles, millones, de células que componen un único cuerpo.

¿Y qué decir de Madrid?

Madrid de entre todas las ciudades que he visto a lo largo de mi vida -y han sido unas cuantas- no es ni la más bonita, ni la más limpia, ni la más cosmopolita, ni tiene mar.

Pero Madrid tiene un "je ne sais quoi" que la hace única de entre cualquiera de los paisajes del mundo. Algo que la hace endiabladamente mejor a cualquiera de las demás.

Quizás lo que diferencia a nuestra capital es la sensación de movimiento, de humanidad, de miles de almas respirando a un mismo son, el que esté llena, de una manera tan inconmensurable, de vida.

Los madrileños (aún lo de adopción) vivimos en la calle, y dormimos en casas. Nos encanta pasear, salir de compras o sentarnos, simplemente, en una terraza a ver la vida pasar, solos o rodeados de amigos.

Los madrileños salimos a divertirnos, más que en cualquier otro lugar. Salimos de copas los fines de semana y entre semana también, vamos al cine con regularidad, cenamos en restaurantes varias veces al mes.

Sin duda alguna somos gatos callejeros.

Los madrileños acogen al forastero, o al nuevo en la ciudad, con un entusiasmo y una energía difícilmente visibles en cualquier otra parte. En poco días conoces a gente con la que salir, en pocos meses puedes decir que tienes amigos, y raro será que en menos de un año no te hayas enamorado.

¿En qué otra ciudad una persona te acompaña durante cuatro calles para enseñarte dónde está la Plaza Mayor?

Madrid siente, como una madre con especial devoción por cada uno de sus hijos. Aún recuerdo como tras aquel fatídico 11 de Marzo de 2004 la gente lloraba cuando los trenes pasaban por Atocha. Daba igual si conocían o no a las víctimas, porque era nuestra identidad colectiva, nuestra ciudad, nuestra familia urbana la que había sido brutalmente golpeada.

Personalmente a Madrid le debo muchísimo. Le debo el haberme ayudado a encontrarme a mi mismo. Le debo aquel bar en el que besé de verdad por primera vez. Aquella calle donde rompí mi primer corazón, o aquella cafetería en la que me lo rompieron a mí. Le debo millones de risas con los mejores de los amigos que pueda alguien imaginarse. Le debo aquel parque donde lloré tras mi primer despido, o la discoteca donde encontré a esos ojos azules.

Le debo los diez mejores años de mi vida.

Por eso he de gritar a los cuatro vientos que Madrid me mata, pero me mata de felicidad.


Imagen tomada de Google Images el 25/01/2011. Revisada el 26/01/2011.

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