Palacio de cristal en el Parque del Retiro, Madrid. Foto tomada por Iker Larrinaga Uribezalgo.LOS TRES INGRDIENTES PARA CONVERTIR UN BILBAÍNO EN GATO. Una entrada por Iker Larrinaga
Hoy en Madriz Gatuno, una nueva entrega de "Gatos de adopción", nos trae la historia de un bilbaíno que llegó a Madrid hace 3 años. Con las ideas poco claras y con una sensación de grandeza en las miras madrileñas (Bilbao parecía un pequeño barrio comparado con la gran ciudad), Iker Larrinaga nos cuenta cómo fueron sus primeras impresiones y horas en lo que, a día de hoy, es su ciudad para vivir. Espero que lo disfrutéis.
Hace más de dos años y medio ya, y, como el habitáculo donde dormí esa primera noche, mi vida madrileña ha evolucionado considerablemente. Trabajo, vida social, vivienda, inquietudes personales… echando la vista atrás me doy cuenta de cuanto se ha alterado mi vida desde esa noche. Como buen bilbaino que soy, ningún otro sitio donde he vivido ha conseguido robarme el corazón. Sin embargo, Madrid lo esta logrando poco a poco, y a mi parecer y experiencia, tres son los ingredientes fundamentales para ello.
1. Madrid y sus gentes:
En esta ciudad he conocido todo tipo de gente: gente peculiar, gente incomprensible, gente increíble, gente… de todo tipo. Porque si algo tiene Madrid es que todo el mundo tiene la mente abierta para recibir a otra gente. Quizás la mezcla de culturas, procedencias y creencias sea la causa de esta inquietud por conocer al prójimo. Pero si de algo estoy agradecido a esta ciudad es que nunca me ha hecho sentir “de fuera”.
2. Madrid siempre es diferente:
En los dos años y medio que llevo en Madrid creo que nunca una semana ha sido igual que la anterior. La variedad de posibilidades que ofrece la ciudad es de lo más variopinta. Incluso dentro de la rutina laboral en la que estamos metidos, algo hace que terminemos tomando una tapa en un nuevo garito, acudamos a una fiesta del amigo de un amigo, pasemos por una tienda que nunca habíamos visto o nos pasemos la tarde en alguna exposición. Cierto es que muchas veces tal cantidad de oferta cultural, social y de ocio en general perjudica seriamente a fin de mes, pero como todo en la vida, de todo se aprende y aquí es donde entra en juego la gente que hayas conocido en el punto 1 y los contactos que tengas. Vamos, que quien no corre vuela como se suele decir, y en esto de la pillería a los españoles en primer lugar y a los vascos en concreto, no nos gana nadie.
Tengo que aclarar que mucha gente, y por desgracia algunos conocidos, este segundo “ingrediente” lo consideran como algo negativo. Muchos amigos de Bilbao que vinieron conmigo, no pasaron de este punto, pero básicamente porque Madrid consiguió tragárselos. Es una pequeña trampa en la que es fácil caer, y en la que para cuando te das cuenta te encuentras sumergido en una espiral de eventos, actos y fiestas varias en la que te olvidas de hacer nada más en tu vida. Por suerte, esta es una prueba de la que me siento orgulloso haber superado, consiguiendo el punto justo de equilibrio para poder disfrutar de esta ciudad en todo su esplendor.
3. Madrid es oportunidad:
Oportunidades laborales, oportunidades personales, oportunidades afectivas… como gran ciudad que se precia, si no ocurre en Madrid, simplemente no ocurre. Personalmente he tenido la oportunidad de trabajar con gente muy grande en proyectos internacionales, de conocer gente que siempre habia admirado y había visto solo a través de una pantalla, de vivir fiestas de las que siempre “oía hablar”, y resumiendo, de conseguir construir mi pequeño hogar.
Por motivos laborales, viajo frecuentemente a Bilbao, y es una ciudad que como bien he dicho arriba, siempre tendrá mi corazón. Pero no puedo negarlo, soy urbano a más no poder. Pasar por la Gran Vía madrileña llena de todo tipo de personas me excita. Sentarme en un Starbucks y ver pasar a ésa misma gente, imaginándome como serán sus vidas me llena. Soy feliz cada vez que piso Madrid. Por eso cuando pienso en la primera noche en la que pase en esta ciudad pienso: “¡Qué feliz soy desde aquella noche hace dos años y medio!”
Una ciudad como Madrid, suele simbolizar el extremo. Si preguntas a la gente tanto de aquí como de allí, muchos te dirán que les encanta, pero otros muchos no dudarán en decirte que el ajetreo y el agobio es imposible de sobrellevar para una persona de fuera. Es lo que tienen las grandes ciudades. O te encantan o las detestas. Sin embargo, una vez que superas su prueba, la recompensa merece la pena.
No hay comentarios:
Publicar un comentario