miércoles, 26 de enero de 2011

HISTORIAS DE MADRID. Terminología castiza (II)




¿DE DÓNDE VIENE EL NOMBRE DE MADRID?

Bajando en tranvía por la Calle Segovia, antiguo emplazamiento de uno de los arroyos que discurrían por la capital. Fuente http://www.rayosycentellas.net el 21/01/2011. Revisado el 27/01/2011.

Si como bien hemos dicho la historia de nuestro apodo con más solera se remonta a la época de Alfonso VI de León, no es de extrañar que el propio nombre de aquella ciudadela que los cristianos querían conquistar a los musulmanes se remonte a tiempos aún más remotos. Estamos hablando del origen del nombre de Madrid. No nos cansaremos de repetir que la historia de una ciudad va ligada a la de sus habitantes y viceversa, así como su estructura y sus costumbres. Pues bien, el origen de Madrid como nombre, también va ligado en sus inicios a la propia situación de la ciudad, pero con el paso del tiempo ha cambiado junto a sus gentes, muestra del propio cambio de una ciudad con más de mil años de vida.

La situación geográfica de la ciudad es el principal motivo que da razón a su nombre. Como bien indican en http://www.historiademadrid.com,

"El Manzanares es un permanente blanco de burlas por su pequeño caudal. Aún así, el origen del nombre de la ciudad hay que buscarlo en la gran cantidad de arroyos que
había en la zona. La ciudad estaba asentada sobre una malla de afluentes que han ido desapareciendo con el tiempo, unos por sequía, otros por ser enterrados".

En la actualidad es conocida la calidad del agua existente en la ciudad de Madrid, no sólo a su sistema de depuración (El canal de Isabel II abastece a más de cinco millones de personas con un agua considerada como una de las mejores de España) sino a la cantidad y calidad de sus acuíferos subterráneos -entre 50.000 y 100.000 hectómetros cúbicos de reserva-. Por ello, no es de extrañar que ya en la época visigoda (anterior a la llegada de la invasión musulmana) se llamara a la fortaleza Matrice, por su situación en la matriz o arroyo principal. Con la llegada de los musulmanes, se realizaron toda una serie de obras para poder llevar parte del agua de la multitud de arroyos que irrigaban la comarca a las zonas de aumento demográfico de la ciudad donde no llegaban. Estos cursos artificiales del agua se llamaban en árabe mayrat o maǧra y, dada su abundancia, se le añadió el sufijo -it a la palabra, conformando el nombre de Mayrit (abundancia de cursos de agua). En esta composición del nombre, sin embargo, encontramos el mestizaje romance-árabe que se produjo en la Península Ibérica con la invasión musulmana, ya que el mismo sufijo -it procede del latín -letum, que significa abundancia.

Este punto es importante, ya que determina las dos posibles raíces del nombre actual, si bien los híbridos en el lenguaje entre árabe y romance eran frecuentes en la Al-Andalus del momento. Por ello, por una parte tenemos la raíz romance Matrice (pronunciada Matrich) y por otro lado la raíz árabe Maǧrit si bien para algunos lingüistas como Joan Coromines, Maǧrīţ no es en realidad más que la arabización fonética de Matrich, con un cambio de sonidos de ǧ y ţ y no tiene por qué relacionarse con la palabra árabe maǧra.

Provenga de donde provenga, el punto en común de todos estos nombres se encuentra en la abundancia de arroyos y de afluentes al Manzanares que se encontraban en la zona (hoy enterrados o simplemente secados con el tiempo). Una realidad basada en el elemento líquido, que se sigue manteniendo en la actualidad, ¿o no es conocida Madrid por su buenísima agua "del grifo"?

Como nota curiosa, uno de los sobrenombres con los que también denominamos a Madrid también tiene su explicación en esta división árabe-romance. Los dos topónimos, Matrich y Maǧrīţ, según la hipótesis de Jaime Oliver Asín, coexistieron en el tiempo, siendo utilizados por ambas poblaciones, la castellana y la musulmana, que vivían en los cerros de La Almudena y Las Vistillas respectivamente, separados por un arroyo que discurría por la que es hoy la calle Segovia. Es por esto que el lingüista Jaime Oliver Asín llegó a afirmar que la denominación popular "Los Madriles" procedía de esta separación tanto física como lingüística entre los musulmanes y los cristianos.

Con el paso del tiempo, las influnecias árabes en el nombre se mantuvieron, pero la reocupación cristiana fue castellanizando el nombre a la par que la Península volvía a caer bajo la influencia de los reinos cristianos, hasta que hoy por hoy, Maǧrīţ es nuestra Madrid querida. El trampantojo de la Plaza de la Cruz de Puerta Cerrada bien nos sigue recordando sus orígenes:

"Fui sobre agua edificada
Mis muros de fuego son
Esta es mi insignia y mi blasón"

Imagen tomada del trampantojo de la Plaza de la cruz de la Puerta Cerrada. Fuente http://www.historiademadrid.com el 21/01/2011.
Revisado el 27/01/2011.

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